Salvatierra / Yuriria.- La de tesorera municipal Yuriria, Beatriz Pérez García, renunció al cargo, la cual pidió surta efecto a partir del 15 de marzo, para poder realizar el proceso de entrega recepción.

La tesorera a través de su secretaria, le pidió a correo que toda pregunta sobre el tema, fuera vía correo electrónico y el día que deje el cargo, de manera personal daría las respuestas para que las conociera la población.

Su renuncia, a tan sólo cinco meses de la actual administración, se suma a las salidas del secretario del Ayuntamiento, los titulares de las áreas de Seguridad Pública, Comunicación Social, Casa de la Cultura, DIF Municipal y dos titulares de departamento del Agua Potable y Alcantarillado Municipal.

Los ediles del Ayuntamiento se muestran desconcertados por la decisión. Al ser entrevistados la síndico panista, Olga Lidia Gómez y los regidores Rogelio Salazar del PVEM; Yassay Durán, presidente de la Comisión de Hacienda y coordinador de la fracción del PAN; el priista, Lázaro Díaz y la morenista Alma Delia Martínez coincidieron en señalar que se ha desempeñado con  profesionalismo, por lo que esperan una explicación satisfactoria.

En Salvatierra ‘desinflan’ nómina

Con tres despidos ordenados por la alcaldesa, Alejandrina Lanuza Hernández, siguen los ajustes a la nómina. Mario Francisco Solano Muñoz, jefe de Gabinete, dijo que desde el inicio de esta administración se ha evaluado el desempeño de los servidores públicos, pues en octubre del 2018 se recibió una plantilla laboral de más de 1000 trabajadores, muchos de ellos compromisos políticos que para poderlos ubicar duplicaban funciones, por ello expresó se ha hecho una revisión de cuales cargos son más necesarios logrando reducir la plantilla a unos 600 trabajadores actualmente.

Los despedidos son un subdirector del área de Promoción Económica y dos subdirectores del Área de Construcción.

Haciendo números el jefe de Gabinete sostuvo que con la plantilla de más de 1 mil trabajadores hasta hace unos meses el 95% del presupuesto operativo se destinaba al pago de nómina, por ello ahora se tiene la encomienda de hacer más con menos y seguir evaluando a cada uno de los trabajadores sin importar sus funciones, jerarquía o su antigüedad.